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Desde aquí queremos ir recuperando todas esas leyendas e historias que nuestros antepasados nos han ido contando. Además las leyendas son la verdadera poesía, de los pueblos, todos recordamos a nuestros abuelos , cuando nos sentaban en sus rodillas y nos contaban esas leyendas que nos transportaban a esos tiempos, que les hacían rejuvenecer.

Poco a poco van llegando más leyendas, si sabes alguna, te agradeceríamos nos las hicieras llegar, para recuperar todas las leyendas de nuestro pueblo .


  El Santísimo Cristo de la Columna  de  Mallén

La tradición constante de Mallén que todos en nuestra infancia hemos aprendido de la boca de nuestros padres, así como estos a su vez la aprendieron de los suyos, es la siguiente.
La iglesia de Mallén, tan notable ya desde su fundación, no solo por su magnificencia, sino también por las milagrosas imágenes de la Madre de Dios que en ella se veneraban, no tenia sin embargo mas imagen de nuestro adorable Redentor, que la del pequeño Crucifijo que hoy se venera en la capilla de la sacristía.
Los mismos prelados cesaraugustanos en sus pastorales visitas a esta iglesia, notaron tan visible falta, y mandaron construir a la mayor brevedad una imagen de N.S.J.C. Pero en aquellos tiempos era tan difícil encontrar un artífice que se encargada de hacerla, que los años iban pasando y la iglesia de Mallén nunca tenia su deseada imagen, hasta que el cielo se digno mandarle un artífice celestial.
Erase una tarde airosa y fría del mes de marzo. Casi todos los malleneros se retiraban ya presurosos a sus casas, y tras de si cerraban cuidadosamente sus puertas para que el viento casi helador que soplaba no penetrase por ellas, cuando he aquí que un pobrecito de noble aspecto y de risueño semblante, llamo en una de las casas situadas junto a las ruinas de la antigua mezquita.
En ella vivían unos pobres, pero muy buenos cristianos, los que tan pronto como oyeron la voz del mendigo, bajaron presurosos a darle la mitad de su pan.
Al fijar en el pobre su vista, notaron en su semblante un no se que de extraordinario que les conmovió: E interesándose por el, ya que la noche comenzaba a cerrar, le ofrecieron su casa para que la pasase en ella, a lo que el mendigo accedió, dándoles las mayores muestras de gratitud.
Durante la larga trasnochada, no hablaron otras conversaciones que las propias de un santo, tiempo de cuaresma en que se hallaban; Y forzosamente vinieron a parar en la del deseo que tenían los de Mallén de poseer para su iglesia una imagen del Redentor.
Y como el pobre les dijese que el se comprometía a hacerles una, y en muy breve tiempo, aquellos sencillos cristianos le contemplaban asombrados y parecían no dar entero crédito a sus palabras: Mas viendo su tranquilo semblante y su venerable figura, se determinaron a que pusiese en practica su ofrecimiento.
Como hubiese manifestado su deseo de estar solo y sin nadie que le molestase mientras se ocupaba en su obra, a la siguiente mañana le metieron en el cuarto un leño y las toscas herramientas que de la próxima carpintería le habían proporcionado justamente con las provisiones necesarias para su sustento, y le cerraron cuidadosamente la puerta con la orden de no abrirla hasta que el avisase.
Mas como se acercaba ya la noche del tercer día y ni el pobre llamase, ni se oyese ruido en la habitación, se decidieron a entrar y ver que había sido del mendigo y su obra.
Decir lo que sintieron aquellas pobres gentes al abrir la puerta, seria imposible, pues ni ellos mismos sabían darse cuenta de lo que les pasaba. Vivísimos resplandores salían del centro de la estancia: una luz celestial iluminaba toda la habitación, y en el centro de ella, colocada sobre el mismo leño que dos días antes habían metido, se hallaba la dolorosisima imagen del Santísimo Cristo atado a la Columna, sin saber nadie que había sido del mendigo que la construyo.
Con la velocidad de un rayo corrió la noticia por todo Mallén: Gritos de jubilo resuenan al momento por todas partes; las gentes todas corren en tropel a venerar la sagrada imagen. Mas como la casita donde se verifico el prodigio es tan pequeña que muy pocos son los fieles que pueden entrar dentro, quedándose todos los demás en la calle sin poder satisfacer su piadoso deseo; los sacerdotes, que fueron los que primero habían acudido al lugar del prodigio, toman en sus brazos la sagrada imagen y, atravesando las principales calles de la villa, la conducen aquella misma noche a la iglesia parroquial, en donde hasta el presente ha sido venerada por los hijos todos de Mallén, que se glorían de tener en el Santísimo Cristo de la Columna, el remedio para todas sus necesidades, el consuelo en todas sus aflicciones, y el celestial protector durante toda su vida; ante cuya sagrada imagen son presentados en el momento de su Bautismo, y en cuyo sagrado altar se celebran después de su muerte todos sus sufragios, para que lavadas con su preciosísima sangre, vuelen pronto sus almas al reino de los cielos.


TRANSCRIPCIÓN LITERAL DEL ARTICULO APARECIDO EN "DIARIO DE AVISOS DE ZARAGOZA” DEL VIERNES 20 DE ABRIL DE 1900, NÚMERO 9759

 REGIÓN ARAGONESA DE MALLÉN                         14‑Abril‑1900

          La procesión de semana santa, efectuada ayer viernes por la tarde, resultó con la solemnidad acostumbrada, presidiendo este religioso acto las autoridades de esta villa. Las Calles estaban invadidas por el numeroso concurso de forasteros de los Pueblos circunvecinos.

A esta procesión ha asistido un repatriado de Filipinas: el corneta de los heroicos defensores del fuerte de Baler.

            HECHO MILAGROSO.- Entre los mucho forasteros asistentes figuraba Una joven de unos 18 a 20 años de edad, natural de un pueblo de Castilla y sirviente en el próximo pueblo de Cortes de Navarra. Esta joven, llamada María Sanz, hacía dos meses tenía la mano izquierda impedida, y, con tal presión cerrada, que las uñas tendían a incrustarse en la mano, y, según opiniones facultativas, entre ellas la del médico de esta villa, dicha mano no podía abrirla sino era por medio de una operación quirúrgica, y, si bien la tenia en curso, no conseguía ningún resultado positivo. En su consecuencia, llena de fe cristiana, se ofreció al Cristo de la Columna en su acompañamiento, haciendo fervorosa oración antes de salir la procesión, y sintiéndose animada por la esperanza, se levanta de la oración, toca la preciosa imagen, siente un hormigueo en manos y brazo y, acto continuo abre su mano en medio de una expectación asombrosa de las muchas personas que presenciaban el acto. Tan potente milagro corrió de boca en boca, causando la admiración de todos. Durante la procesión acompañó la citada María al Redentor con lágrimas de alegría y llena de atención religiosa llevando en dicha mano una vela encendida.

Para mañana domingo 15 se tiene citados a los labradores de esta villa con el fin de formar una asociación de dicho gremio para adherirse a la Asociación provincial de labradores.

Se repite hasta otra su afectísimo seguro servidor, q.b.s.m,  El corresponsal.


La Virgen del Puy

Hacia ya algunos años que el brazo de Dios, bajo la forma de una horrorosa sequía, se dejaba sentir en esta villa. ­

Sus campos todos estaban áridos, desiertos, asolados, y como consecuencia de esto, el hambre, comenzaba cruel a hacer estragos, entre sus desgraciados vecinos. Y para que el cuadro, fuese aun más horrible y desgarrador, apenas encontraban un poco de agua con que apagar su ardiente sed, y los pozos ya no suministraban la suficiente para los ganados, y caballerías de labor.

En uno de estos terribles, días, se dirigían dos  labradores con el corazón traspasado de dolor, a inspeccionar sus estériles campos. Un sol abrasador se reflejaba en ellos, cual sobre las arenas del desierto, y los vulcanizaba con sus ardientes rayos­.

 Estos piadosos labradores, al contemplar tal espectáculo, elevan sus ojos al cielo, y  piden al Omnipotente Levante su brazo poderoso, compadeciéndose ya de la aflictiva situación de su pueblo..

Mas, como el conducto por donde; Dios acostumbra generalmente a conceder sus gracias, es Maria, he aquí que los dos se sienten inspirados a un mismo tiempo a marchar en rigurosa peregrinación al monte Anicio vulgarmente llamado el Puy, donde hoy se  encuentra la ciudad del mismo nombre en Fran­cia, y en donde siempre ha existido una mila­grosa imagen de Nuestra Señora. Teniendo los aragoneses en Zaragoza a nuestra excelsa Patrona, parecía una cosa. inútil ir tan lejos a buscar el socorro: mas el Señor acostumbra muchas veces enviar sus hijos a países lejanos para probar su obediencia, y darles después el fruto de ella, juntamente con el del sacrificio y en la que la Santísima Virgen se les apareció  y les dijo: Estoy muy satisfecha, hijos míos, de vuestra obediencia y piedad: volved, volved tranquilos, queridos míos, a vuestra amada patria y a una distancia conveniente de vuestro pueblo hacia el poniente, herid la tierra con vuestros bordones, y ella os dará una fuente con la que podáis socorreros en vuestra aflictiva situación.

Llenos sus corazones de una santa alegría a la par que de la mas profunda gratitud, volviendo inmediatamente a su país, no sin haber dado las gracias a la que esta llena de todas ellas.

A su llegada, el dolor mas vivo y desesperación mas profunda se veían pintados en los semblantes de todos los habitantes de Mallén.

     Los peregrinos, entonces, llenos de una santa confianza, conducen a       sus paisanos al lugar designado por Maria; y allí, herida la tierra con       sus bordones, brota una hermosísima fuente, la que, a pesar de tantos      siglos transcurridos, se conserva en el día de hoy sin haber memoria de      que se haya secado jamás.

Muy pocos meses habían pasado que se verifico el prodigio que acabamos de describir, y una hermosa, aunque sencilla capilla, se elevaba ya cubierto de la misma fuente, en testimonio de gratitud a la Reina de los cielos por tan señalado beneficio.

Venerabase en ella con la mayor devoción una imagen de Maria, hecha a semejanza de la del Puy de Francia, y que recibió también su mismo nombre.

Algún tiempo después, edificose sobre el  Santuario una modesta casa para el guardián que siempre ha estado al cuidado de la santísima Virgen.

En el Santuario del Puy fue donde se visitaron los dos grandes reyes, San Luis de Francia y Don Jaime I de Aragón; el cual, después de la toma de Alcira, fue llamado aquí por San Luis, para tratar de grandes asuntos relacionados con las monarquías de Francia Y Aragón, según escribe D. Bernandino Gómez de Miedes en su historia del Rey D. Jaime I.

En el año 1658, fundose la cofradía que hoy existe bajo el titulo de Nuestra señora del Puy, y que desde entonces sigue tributando todos los años a su gloriosa Patrona los mas solemnes cultos.

Mas como ni la casa, ni tampoco el Santuario fuesen, suficientes a contener la multitud de fieles que acudían a todas horas a venerar a su Madre y protectora, se pensó en el siglo pasado construir un templo, más capaz, y que es el que hoy existe sobre la .fuente.

El día 14 de junio de. 1751, fue colocada la primera piedra con todas las solemnidades que prescribe  el Ritual Romano, por el muy Reverendo P: Vicente Haced, Superior del convento de Franciscanos de la misma  villa.

Para llevar a cabo las obras, no se contaba con más recursos que can la piedad de los fieles hijos de  Mallén; los que solícitos en complacer a María ofrecieron todos contribuir con sus donativos, y con su trabajo los que otra cosa no podían, hasta ver terminado dicho templo. Pero el que mas se distinguió en esta obra, ya corno iniciador de ella, y ya también por sus grandes esfuerzos hasta verla  terminada, fue el H. Valero Pascual, guardián del Santuario de Nuestra Señora...

 Lleg6 por fin un día verdaderamente memorable para, la villa, de Mallén, en que terminadas ya las obras del templo dedicado á María, iba á procederse a su bendición, y solemne traslación de tan venerada Imagen.

Era el día II de Septiembre de, 1768. Muchísimo antes que los primeros rayos del sol viniesen a dorar los torreones de su antiquísimo castillo, las campanas de la parroquial anunciaban a los fieles, que muy pronto saldría de ella otro sol de una incomparable hermosura, para ir a habitar el templo, que la gratitud de sus hijos acababa de edificarle.

Pocas horas después, una brillante procesión salía de la, iglesia parroquial conduciendo a María a su nueva casa. Y en verdad que fueron grandiosas las fiestas de su inauguración durante las cuales, según se lee en sus archivos, no podía transitarse por las calles a  causa de la multitud tan grande de fieles que dé todas partes vinieron a presenciar los festejos con que Mallén obsequiaba a su Patrona en el nuevo templo.

Este edificio está construido a la manera de cruz latina, sobre la fuente y mirando al Oriente. En el testero o cabeza de la cruz se halla el altar mayor, cuyas hermosas, columnas sostienen la capilla de la Virgen completamente aislada del edificio. El centro de la cruz está coronado por una sencilla cuanto hermosa cúpula. En el brazo derecho hay dos altares: uno de Nuestra Señora del Pilar en su venida a Zaragoza, pintura de extraordinario merito, y otro de San Antonio Abad. En el izquierdo se hallan colocados los de Nuestra Señora del Carmen, y un devoto crucifijo del convento de Franciscanos de esta villa.

Elegantes verjas rodean el presbiterio, igualmente que las tribunas y coro, las cuales fueron construidas en I866, a la par que las dos hermosas puertas de hierro, las cuales, dejando libre á los fieles todo el espacio del coro, cierran lo restante del templo, pudiéndose contemplar todo él á través de los verjados.

Lo que antes era la primitiva capilla de la Virgen, es hoy un espacioso patio o salón de descanso, tan útil en el invierno para pasear al abrigo viento Norte, como agradable en el verano para pasear sus calurosos tardes libres de los rayos del sol.

 La plazoleta de la Virgen, esta limitada al norte por una serie de pequeños arcos o galerías de las cuales brotan las aguas, las que una vez reunidas bajo el gran arco que sostiene el salón, comienza a deslizarse por su cauce, bojo un pintoresco bosquecillo.

Pero... no estaba aun todo completo. Los devotos que a todas horas iban a visitar a Maria, tenían que andar serpeando desde que salían de la población por una angosta senda que llevaba la misma dirección que el agua de la fuente, y que en días de lluvia estaba verdaderamente intransitable.

Para completar, pues loa obra y que nada hubiese que desear, se construyó en 1833 un delicioso paseo de 500 n de longitud, que partiendo en línea recta desde la población, termina en la plaza de la Virgen, ostentando de trecho en trecho sólidos bancos de piedra, igualmente que en todo el diámetro de la plaza, bajo cuyos copudos árboles, y respirando el aroma de sus canoras avecillas, el alma se extasía contemplando las infinitas gracias y bondades de nuestra cariñosa madre la hermosísima Virgen del Puy.

                     Manlia y Mallén de Francisco de Cordoba 


 LA VIRGEN DE NOVILLAS

  La tradición constante de Mallén, consignada en sus libros y confirmada por varios autores, refiere a estos tiempos de invasiones un hecho que prueba por sí solo cuán arraigados se hallaban ya entonces, en esta villa los sentimientos religiosos y la fe ardiente de sus habitantes.        

  Me refiero al acontecimiento de la traslación a Mallén de la veneranda imagen de Nuestra Señora de Novillas y cuya historia es la siguiente:

  Era Novillas un pequeño y lindo pueblecito situado, lo mismo que hoy lo está, sobre la orilla derecha del Ebro.  Quizá por su pequeñez, y por no tener en sus alrededores punto alguno estratégico, no había excitado la codicia de los moros, siendo muy pocos los que vivían en su recinto, habitado continuamente por cristianos.

   Sus pequeñas casitas agrupábanse alrededor de una bonita iglesia, en la cual veneraban como principal imagen la misma que hoy tenernos en Mallén y que sirve de asunto a esta historia.

   Al ver los cristianos de Novillas llegar a los cabezos de Mallén (Montesuso) las banderas de la media luna, que volviendo victoriosas de Tudela se preparaban para marchar contra Zaragoza, arrasando y quemando cuanto hallaban a su paso, y no contando con elementos para resistir su empuje, antes bien temiendo una muerte segura si permanecían en el pueblo, lo abandonaron presurosamente aquella misma noche cruzando el río y dirigiéndose hacia Tauste.

  Noticiosos a la mañana siguiente los cristianos de Mallén de la huida de sus desgraciados hermanos de Novillas y creyendo que en su precipitada fuga se habrían dejado en la iglesia tan venerada imagen, salen presurosos veinticuatro labradores de Mallén con un sacerdote a su cabeza, sin tener miedo a los moros que a su vista estaban acampados, y se dirigen a Novillas.

   Llegados a la iglesia de dicho pueblo, toman en sus brazos la venerada imagen y, escoltando todos al sacerdote, llegan sin contratiempo a esta villa, en cuyas inmediaciones esconden a la preciosa imagen, y luego la depositan en la iglesia hasta tanto que sus hermanos de Novillas viniesen a buscarla.

   Pero aquéllos, más desgraciados que los nuestros, no pudieron tener esta satisfacción ni la de volver a su patria. Aquella misma noche las tropas de Hazub, dirigiéndose hacia el Ebro, arrasan Novillas, que ya no vuelve a ser habitado hasta después de la conquista, en cuyo tiempo el rey Don Alonso dejó una parte de los mozárabes que le seguían para que lo poblasen, quedando, por tanto, la iglesia de Mallén en posesión de su preciosa joya, cuya fiesta no ha cesado de celebrar un solo año, desde entonces hasta hoy, el día 8 de septiembre.

   Y para que jamás, se pierda la memoria de este suceso, todos los años en dicho día de la Natividad de la Virgen acostumbran a correr cierto trecho de camino varios hombres, acompañados de otros a caballo, y blandiendo corvos alfanjes, adjudicándose al que primero toca la insignia de la Virgen que su Prior tiene en la mano, un premio o joya, por cuya razón se conoce este simulacro por la Corrida de la joya.

   Muy poco después de la Reconquista, se fundó en esta iglesia una cofradía bajo el título de Santa María de Novillas, la cual se componía de los veinticuatro principales labradores de Mallén y de un sacerdote, su capellán, lo mismo que existe hoy, y que llegó a contar en el número de sus cofrades, entre otros ilustres personajes, al mismo rey de España Don Felipe IV y a Don Juan de Austria, virrey de Aragón.

   La santa imagen, cuya tradición hemos narrado, es de las llamadas de medio cuerpo: tiene: unos setenta centímetros de alta y lleva en su brazo izquierdo al Niño Jesús. Aunque mirada desde el punto de vista estético, deja bastante que desear; la devoción de los fieles, que mira mucho más alto, le profesa una especial y tiernísima devoción, venerándola en una de las más suntuosas capillas de la iglesia parroquial.

  Francisco Javier Córdoba y Franco


LA VIRGEN DE TORRELLAS

      Muy poco tiempo después de la Reconquista, Mallén es favorecida del cielo con la aparición de una hermosa Imagen de la Madre de Dios.

     María escogió para Sí el mismo Monte‑dorado, en donde siglos antes se había alzado hermosa la ciudad de Manlia: Pues no quería tan celestial Señora que olvidásemos el sitio en donde por primera vez se nos había predicado el Evan­gelio y en donde el cristianismo hizo en Mallén sus primeros prosélitos.

     María, la más humilde de las criaturas, tampoco quiso manifestarse a los ricos y poderosos, sino que escogió para su aparición a una humilde pastorcilla. Según la tradición, esta dichosa niña sale un día, como de costumbre, con su rebaño, y al llegar al monte, queda asombrada al ver radiante de hermosura la milagrosa imagen de la Madre de Dios.

     Toda alborozada, vuelve al pueblo presurosa a darle parte de tan grato suceso, y Mallén entero sale a presenciar la maravilla. Los sacerdotes quieren al momento tomar en sus brazos la sagrada imagen para traerla a la villa; pero es voluntad de la Señora se le haga una capilla en aquel sitio, la cual, además de ser su privilegiada casa, será el monumento que perpetuara el sitio en donde Manlia se alzó un día.        

Algún tiempo después la capilla estaba hecha y en ella colocada la sagrada imagen, la que desde un principio se         veneró con el título de Nuestra Señora de Torrellas, quizá por haber venido de dicho pueblo.     Como la devoción de Mallén por esta sagrada imagen aumentaba más y más cada día, muy pronto hubo que aumen­tar también la iglesia y poner en ella ermitaño y capellán para que nunca cesase el culto de la Santísima Virgen.

     No contentos aún con esto, los de Mallén establecieron una cofradía bajo su advocación, la cual duró hasta el si­glo XVII en que se fundó el convento de Franciscanos y del cual nos ocuparemos más adelante.          

     Aún más: muchísimas personas dejaban al morir parte de sus haciendas a la Madre de Dios para el culto de su iglesia, y... ¡quién lo creyera!, estas mismas haciendas, ruin­mente codiciadas en este siglo ateo y positivista, han sido la causa de que Mallén presenciase la destrucción de dicha iglesia para apoderarse de aquéllas.

     Habiendo quedado: sin casa la Santísima Virgen, fue traída a la iglesia parroquia], en donde permanece hoy completamente olvidada de la mayor parte de los fieles y casi oculta en el altar de San Sebastián. Es pequeñita, está sentada en una silla con el Niño Jesús en sus brazos y toda ella está cubierta con un manto que no permite ver más que las cabe­citas de Madre e Hijo.

     Se la invoca como poderosa abogada en muchas enfermedades, y especialmente en las de los niños, con muchos de los cuales ha demostrado las maravillas de su poder . 

     La celestial Señora, que durante muchos siglos ha sido para Mallén lo que la Virgen del Pilar para Zaragoza y cuya iglesia se le tributaban cultos tan solemnes cual si fuese la parroquial y titular, se halla hoy, como he dicho arriba, completamente olvidada de todos.

      Ningún culto, ninguna fiesta, ninguna misa; ni un solo cirio se ve encendido nunca en su honor, ni aun en el día de la Presentación, que le está especialmente dedicado.

 Ojalá que este pobre recuerdo halle eco en los corazones de todas las madres cristianas que quieran preservar de peligros a sus tiernos hijos, y especialmente de aquellas que de niñas le dieron aún culto en su iglesia del convento; para que volviendo otra vez a su devoción, no añadamos el negro borrón de la ingratitud, a la atroz injuria que este siglo, la infirió, sacándola del sitio por ella elegido y destruyendo su iglesia.

 Francisco Javier Cordoba y Franco


EL  FUSILAMIENTO

 Este hecho, sucedió durante la Guerra de Independencia de Cuba, a finales del siglo XIX.

En uno de los acuartelamientos del ejército español en la isla de Cuba, se produjo un trágico suceso. Debido al irresponsable descuido de la Compañía que tenía encomendada la vigilancia, una noche, logró entrar un grupo de insurgentes y pasaron a cuchillo a toda una Compañía de soldados españoles; hecho éste, que provocó la consternación en el resto del acuartelamiento.

Al día siguiente, el Teniente Coronel al mando de la plaza, ordenó que la Compañía responsable de tan lamentable suceso, fuese diezmada.

Fue formada la Compañía, y el Capitán del Pelotón de Fusilamiento, iba contando y cuando llegaba al décimo soldado le ordenaba salir de la formación.

Inmediatamente se dirigía al paredón, donde le eran arrancadas las insignias de identificación que llevase en el uniforme y degradado, en el caso de tener algún grado (cabo, soldado de primera, etc.), a continuación se le vendaban los ojos y era pasado por las armas.

En un momento tan trágico, casi todos recordaban a sus madres, esposas, novias, etc. y tenían un último saludo para alguna de ellas.

Después de señalar a uno de los condenados y tras ponerle el pañuelo que cubría sus ojos, el Capitán dio la fatídica orden:

-¡ Apunten !-

En ese momento, el soldado, que se enfrentaba a su hora suprema, exclamó con todas sus fuerzas:- ¡¡¡ Viva el Santo Cristo de la Columna !!!-

Al instante, el Capitán ordenó al pelotón que descansaran sus armas y dirigiéndose al que iba a ser ajusticiado, le quitó la venda y le preguntó mirándole a los ojos: -¿Porqué has gritado eso ?-

-Por que soy de Mallén, mi Capitán, le contestó el soldado entre sollozos-

-Pues dale las Gracias al Santo Cristo de la Columna, porque El te ha salvado-

Como luego se pudo saber, dicho Capitán era de Zaragoza y su ama de cría era de Mallén y le inculcó su devoción por el Santísimo Cristo de la Columna.

 Mariano Ibáñez


LOS CARDOS TROMPETEROS

 Supongo que la mayoría sabéis qué es un cardo trompetero, pero por si no lo sabéis, os diré que es una especie de cardo que crece mucho, llegando a la altura de una persona adulta o incluso más. En lo alto de su copa, está rematado por una especie de alcachofa enorme y en mi juventud se veía gran cantidad de ellos por las márgenes de todos los caminos de Mallén, pero si no me creéis, preguntad a vuestros padres o abuelos.

La historia se produjo durante la Guerra de la Independencia contra los franceses.

Las tropas francesas habían conquistado Tudela y arrasado Ribaforada y se dirigían hacia Zaragoza, cuando el General de los ejércitos, decidió enviar por delante unos exploradores, con el objeto de no encontrarse sorpresas desagradables en su camino.

Venían estos exploradores hacia Mallén cuando comenzaba a oscurecer y encontrándose aproximadamente donde lo que hoy denominamos como el Parador de Cortes, creyeron ver asomando por las alturas de los Cerros del Convento y de San Antón, un formidable ejército que les esperaba.

Asustados de tan asombroso descubrimiento, volvieron grupas y se dirigieron a toda prisa a informar a su General, el cual sorprendido reunió a su Consejo de Oficiales con el objeto de tomar una decisión.

El recuerdo de las recientes batallas de Tudela y Ribaforada les hacía ser precavidos, pues su gran meta era rendir Zaragoza y no desgastarse en inútiles peleas. Por ello, decidieron esperar para ver qué sucedía con tan enorme ejército.

Transcurrió una semana y los vigías, precavidos en sus rastreos, efectuaban cada día al anochecer una nueva incursión, encontrando siempre al mencionado ejército presto al combate.

Quiso la casualidad que, cuando ya el General estaba decidido a atacar tan sorprendente ejército del que no tenían noticia alguna, uno de los "arrojados" exploradores realizase una nueva descubierta a plena luz del sol encontrándose con la sorpresa de que, el "grandioso ejército", estaba compuesto por una ingente cantidad de cardos trompeteros que poblaban las laderas de ambos cerros.

Montó en cólera el General francés al conocer la noticia y ese mismo día atacó Mallén con tal saña, que produjo gran mortandad entre los malleneros.

Mariano Ibáñez  


 
Las relaciones entre Juan II, rey de Aragón y su primogénito Don Carlos, príncipe de Viana fueron siempre difíciles y generalmente hostiles.
 
Don Carlos paso gran parte de su vida encerrado en lugares diversos hasta que murió quizás envenenado por orden de su propia madrastra, doña Juana Enríquez, segunda esposa de Juan II. Uno de estos lugares fue Mallén, donde el príncipe contaba con numerosos seguidores aglutinados en el bando llamado de los Beamonteses.
 
En su forzoso destierro en Mallén para tratar de apaciguar el confinamiento el príncipe se hizo enviar a la estancia del castillo algunas de sus mas preciadas pertenencias.
 
El príncipe que consideraba injusta la sanción de su padre decidió fugarse del castillo tramando la manera de evadirse con sus partidarios.
 
Como la ocasión de fugarse se presento antes de lo previsto don Carlos apenas tuvo tiempo de guardar sus pertenencias y decidió esconderlas en secreto en su habitación.
 
Llegado el momento don Carlos huyo dejando tras el un importante tesoro que el nunca recupero y que todavía hoy día no ha sido encontrado.

 Fran Frago


                                              UN PLÁCIDO VIAJE

El autobús se dirigía hacia Mallén. Era un autobús de esos antiguos. De esos que recordamos por fotografías o por las películas antiguas. Esos que ahora levantarían los comentarios jocosos entre la juventud. Autobuses de otra época. Esos que pegaban botes a cada bache de los que jalonaban los irregulares caminos. Esos que llevaban una baca que cubría todo su techo. Al autobús le faltaba un pintado general que le lavase la cara. Eran tiempos de la España oscura. Tiempos en los que se buscaba ante todo la supervivencia. Tiempos de cartillas de racionamientos y estraperlo... En una de las paradas colocaron encima de la baca un ataúd vacío que llevaban a otro pueblo. Ignoro si era para ser utilizado a su llegada o en previsión de futuras necesidades. Nunca está de más. Ignoro si el destino era Mallén u otra población de las proximidades. De eso mi estimado padre jamás me habló. No se lo recrimino porque no modifica la esencia de la historia... El autobús iba atestado. Los olores se entremezclaban. Los paquetes se diseminaban por cualquier hueco. Algún que otro animal permanecía asustado en el rincón que lo habían colocado y emitía sus quejidos que se confundían con los ruidos existentes. Ruidos que no eran pocos. Ante tal panorama un vecino de Mallén que regresaba a casa determinó subirse en el techo acompañando el ataúd. Las aglomeraciones le afectaban. Además le gustaba aspirar el aire libre, impregnarse de olores a trigo y maíz. Olores a alfalfa, a vacuno y ovino. Hombre de campo, orgulloso de serlo... Unos kilómetros más allá las nubes que amenazaban desde hacía rato empezaron a descargar. A las primeras cuatro gotas le sucedieron un aguacero nada tranquilizador. El ambiente se transformó en negrura. Se levantó un frío y molesto viento. Para resguardarse de esa lluvia, y de ese viento, al mozo se le ocurrió una idea. No se lo pensó dos veces. Con una sonrisa que le iba de oreja a oreja se metió dentro del ataúd. Allá el ambiente apacible provocó que se quedara dormido. Ajeno a lo que ocurría a su alrededor. En las diferentes paradas fue subiendo y bajando gente. En realidad subían más que bajaban. Nadie deseaba perder el autobús. Ello obligó a algunos a instalarse en el techo. Allá se acumularon unas cuatro personas junto al ataúd. En este número no contamos al mallenero durmiente. Ese que los que estaban fuera desconocían su presencia. Ese que ignoraba a los que permanecían al aire libre. El único que iba confortablemente instalado. Por fin se despertó. Le costaron unos segundos el hacerse composición de lugar. Unos segundos para desprenderse de las imágenes del sueño en las que estaba con su amada Pilar. Se palpó. No, no estaba muerto. Recordó que se había metido en la caja para resguardarse de la lluvia. Bostezó. Antes de salir determinó comprobar si llovía. Levantó levemente la tapa y sacó la mano.

¿Llueve? – interrogó con la voz cogida por el tiempo de inactividad.

Los cuatro que estaban en el techo del autocar oyeron aquella voz tenebrosa... Los cuatro que vieron aquella mano salir del ataúd...Pegaron un brinco que los llevo al suelo y como alma que lleva el diablo corrieron campo a través.

 ¡El muerto ha venido a por nosotros! ¡El muerto...! – gritaban mirando hacia atrás por si les perseguía el que había regresado de la otra vida.

 El resto de pasajeros, los de la cabina, miraban sorprendidos a los que corrían. A esos que parecían que disputasen una maratón

 - ¿Qué pasa pues, maños? ¿Se ha pegado fuego al autobús? – sacando la cabeza por la ventanilla gritó uno de Novillas que festejaba con una moza de Mallén.

 - ¿Fuego? ¿Fuego?... – corrió por el autobús.

Más de uno cogió sus paquetes... Más de uno cogió sus animales... Más de uno...

                                                                JESÚS CAUDEVILLA PASTOR 


LA MANCHA

En la calle la Yedra, actualmente calle el Cristo ubicada en el centro de Mallén, y en relación a la vivienda de D. Ángel Ramón, encontramos una de las leyendas con más arraigo dentro de Mallén:  

En épocas de nuestros antepasados llegó a la localidad de Mallén un mendigo,  se acercó hasta la vivienda anteriormente mencionada, sólo pidió un trozo de madero, una cuerda y un cuarto donde poder descansar. En aquellos tiempos esto sería posible por la forma de vida y humanidad que se vivía.

Al cabo de tres días los propietarios de la vivienda, ya preocupados y al ver que el mendigo no salía, decidieron entrar al cuarto, y se dieron cuenta que el mendigo había desaparecido, quedando en el suelo el trozo de madero y la cuerda, y observando que en una de las paredes se reflejaba la figua del mendigo incrustada en la pared, esta imagen es la que muestra nuestro Santísimo Cristo de la Columna en la capilla actual de nuestra parroquia de Ntra. Sra. de los Ángeles de Mallén.

Durante muchas décadas para los músicos y la banda municipal de Mallén viene siendo una obligación el día del Cristo pasar tocando por esta calle amenizando la Diana.

      Estos datos que ahora menciono, me los contó mi suegro D. José Agoiz Duarte, en los años 70, aunque los hechos ocurrieron bastantes años antes; como albañil de la localidad, llevó a cabo los trabajos ordenados por D. Ángel Ramón de picar la pared y volverla a lucir de yeso para desprender la imagen de la pared, al cabo de poco tiempo la imagen volvió a  aparecer en la misma pared y el mismo tamaño, y entonces decidieron la propiedad y el albañil formar un armario paretero con sus puertas para tapar la imagen y enseñársela a cuantas personas la querían ver.

En el año 1975 en mi plena juventud, y en conversaciones con mi suegro D. José Agoiz y ante la curiosidad y devoción al Santísimo Cristo de la Columna, le pedí que me llevase a esta casa con el permiso de D. Ángel Ramón, y me mostraran la imagen, así lo hicimos y mi sorpresa fue, cuando abrió el armario, sólo se veía una mancha muy oscura, yo dije que no veía nada, y el Señor Ángel con una vara que siempre llevaba en su mano me mostró el punto del hombro del Santísimo y entonces lo vi perfectamente, para mí, es la misma imagen que tenemos en la capilla actual

 En el año 1994 mi hijo Iñaki, sabedor de esta historia contada varias veces en familia, me pidió que lo llevara a la casa para ver la imagen, yo pedí permiso a D. Ángel Ramón que entonces aún vivía y no tuvo ningún inconveniente en mostrarnos la figura tras el armario, y fue curioso, a mi hijo le pasó lo mismo que me pasó a mí la primera vez, sólo veía una mancha oscura, y entonces ya fui yo quien le indiqué el hombro de la figura para que viera la imagen allí representada, también él allí vio la figura del Santo Cristo.

Yo, como perteneciente a la cofradía del Stmo Cristo de la Columna, desde hace 35 años, y miembro actual de la junta de la cofradía, al enterarnos la junta, del fallecimiento de D. Ángel Ramón nos pusimos en contacto con su familia para la compra de la vivienda para hacer algún tipo de museo para la cofradía ya que estoy convencido de que la historia es real.

Por el momento la familia no ha decidido la venta de la vivienda, pero nos prometieron que si algún día la ponían a la venta seríamos avisados visto nuestro interés.

Tras muchos años gritando en nuestra procesión de Septiembre la misma frase, nunca me cansaré de decir al término de la procesión. ¡¡Viva el Santo Cristo de la Columna!!.

Gregorio Ibáñez Ibarbuen 

© Asociación Cultural Belsinon 2002