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Quiero comunicaros que me estoy preparando para volver una vez
más a África, concretamente a Kalalé, al Norte de la Rp. De Benin.
Estos últimos años he estado trabajando en España en la animación
misionera: sensibilizando a nuestra Iglesia de su vocación misionera y dando a
conocer el gran continente de África.
Y como es mi vocación, yo quiero seguir trabajando en África con
los más pobres, y Dios mediante volveré para finales de septiembre próximo.
Marcharé a la misión de Kalalé para trabajar en primera
evangelización; esto significa proclamar el evangelio de Jesús allí donde
todavía no se ha hecho y ayudar en el desarrollo y promoción de estos pueblos.
Para nosotros es muy importante la formación integral, dotarles
de agua potable con pozos en cada uno de los pueblos, construir colegios, la
promoción de la mujer ...
Todos estos sencillos pero importantes proyectos hacen más digna
y justa la vida de estas gentes. Estas buenas gentes esperan de nuestra
solidaridad para hacer entre todos un mundo más justo.
Ya me estoy preparando con ilusión y alegría para volver. Antes
de partir me gustaría estar un tiempo con vosotros para así poder despedirme.
También quiero comunicaros que estoy celebrando mis 25 años de
sacerdote, Bodas de plata sacerdotales.
Ya antes de la ordenación uno ve un camino a recorrer. Seguir a
Jesús a lo largo del ministerio.
Para esta itinerancia son necesarios unos sentimientos de
admiración, alabanza, gozo y alegría.
He vivido mi sacerdocio en diferentes etapas y lugares. Esto me
ha enriquecido en todos los aspectos.
En estos veinticinco años mi talante ha sido siempre de
itinerancia, siempre en movimiento, desde lo que supone aprender una lengua y
meterse en otra cultura como es la de África.
La misión siempre la he visto como invitación a convertirse, a
romper esquemas, inculturarse, abrirse a lo nuevo y a todo imprevisto.
Veinticinco años anunciando el Evangelio y la conversión.
A lo largo de todo este tiempo uno toma conciencia de la
presencia del Espíritu de Dios que te exige, te prueba pero que te levanta con
una mano fuerte.
Un abrazo. Joaquín
Mallén 10/06/2004 |